Arancha La Porte, Corporate Marketing & Communications
El ritmo de vida cambiante, la nueva manera de hacer negocios y los continuos desafíos que nos impone el mercado están cambiando la forma habitual de ofrecer servicios a los clientes. En una compleja coyuntura económica como la que estamos atravesando actualmente, lo que hacíamos hace un par de años, ahora no nos sirve.
El mundo 2.0 está transformando el mundo, los mercados y los negocios. Dada la situación actual, las empresas deben adaptarse rápidamente al entorno de mercado volátil si desean alcanzar el éxito. Sólo los más fuertes y los que se adapten a las circunstancias serán capaces de sobrevivir.
Están apareciendo nuevos modelos de negocio y de colaboración en intervalos de tiempo cada vez más cortos. Las empresas dependen de sus clientes y estos, a su vez, de sus propios costumers y servicios ofrecidos. Si a unos les va bien, los otros también. Si va mal, esto repercute también negativamente en toda la cadena.
Las nuevas tecnologías y sus grandes posibilidades permiten a las empresas conseguir una serie de requisitos básicos adaptados a la situación actual: el ajuste de los servicios a las necesidades puntuales de los clientes y la consiguiente reducción de costes.
Nada es indiferente al paso del tiempo. Lo que hoy deseamos tener, mañana no. Cada vez más las empresas necesitan unas infraestructuras tecnológicas que se adapten a sus actuales ritmos de trabajo, a sus formas de crear negocio y a las demandas concretas de los clientes. Por tanto, podemos decir que en el futuro –y también ahora, en el presente- no entenderemos de estructuras rígidas que no se adapten a cualquier circunstancia; sin embargo, sí entenderemos de servicios dinámicos adaptados a las necesidades.
El alquiler de recursos TIC en lugar de comprarlos, por ejemplo, es una manera de abordar los retos actuales, lo que está transformando la relación entre los proveedores tecnológicos externos y los usuarios de los servicios; es decir, las organizaciones, ya sean públicas o privadas.
Cada vez se demandan más servicios e infraestructuras tecnológicas escalables, así como plataformas y aplicaciones servidas a través de la web. De esta manera, se puede garantizar al cliente un acceso a los recursos TIC de manera dinámica y bajo demanda mediante varias plataformas y redes, como por ejemplo gracias al modelo cada vez más implantado en nuestro país: el Cloud Computing.
Ajustarnos a la situación actual, comprender las necesidades y las demandas de los clientes y ser conscientes de la realidad del mercado son las claves para enfrentarnos a este temporal y salir airosos cuando se produzca la reactivación económica que tanto ansiamos.
