La sostenibilidad ha sido una de las palancas clave de la última década. Las empresas necesitaban reducir emisiones y mejorar su eficiencia energética, así que las cuestiones conectadas al desarrollo y la estrategia sostenibles estaban en el epicentro de la estrategia TI. Sin embargo, no se debe caer en la trampa de pensar que, ahora que la soberanía tecnológica ha ocupado esa posición destacada en el debate, la sostenibilidad no importa. Más bien al contrario: es fundamental para responder también a este reto.
Las razones por las que importa son inherentes a la propia naturaleza del debate. Si la soberanía digital en IA requiere que los datos estén en el propio país o su área o que las plataformas cloud sean propias, esto implicará también centros de datos propios, desarrollos en el país y consumo de toda clase de recursos, desde electricidad a agua.
La sostenibilidad no debe ser un elemento extra, sino uno de que debe estar en el epicentro de esas estrategias. Al fin y al cabo, como recuerda Nils Henrik Muthmann, líder del programa de sostenibilidad de T-Systems, «la soberanía en IA es también una cuestión de física».
Qué riesgos resuelve
Al visualizar ambas cosas de forma conjunta se resuelven muchos de los riesgos y retos del desarrollo de la IA. Por ejemplo, se piensa en el consumo energético desde el primer momento, ya que la IA necesita una infraestructura eléctrica solvente y una fuente constante de energía. Se puede intentar cubrir esto con renovables, pero se necesita comprender qué retos abre esto (por ejemplo, cómo se mantendrá de forma constante el flujo de potencia). También se necesitan tener presentes las necesidades de climatización o la respuesta social que generará un centro de datos.
Por ello, como indica el analista de T-Systems, cuando se piensa en proyectos de IA no se pueden tomar los puntos a cumplir a modo de compartimentos estanco. «Una localización IA deseable no solo necesita los metros cuadrados suficientes», señala Muthmann. También tiene en cuenta la eficiencia energética e hídrica o el impacto que tendrá la infraestructura en la zona en la que se ubica.
Cómo lo aborda T-Systems
Una de las muestras de cómo se puede hacer esto se encuentra en la factoría IA de la propia T-Systems. Está ubicada en Munich y se llama Industrial AI Cloud. Esta factoría tuvo en cuenta el espacio, los recursos y su impacto.
Así, en lugar de ocupar un terreno sin uso industrial previo (uno de los conocidos como greenfields) se asentó en una zona que necesitaba revitalización, un antiguo barrio de oficinas en desuso, el Tucherpark. Ahí ya existía un antiguo centro de datos, que fue modernizado y reforzado para darle este nuevo uso. De este modo, se evitó el coste medioambiental de una nueva construcción, pero también se aprovechó un río cercano para tener acceso a agua para el enfriamiento y se asentó las bases para aprovechar en el futuro el calor que se genera en la calefacción de ese distrito.
FAQs
¿Ha hecho la priorización de la soberanía digital que la sostenibilidad pase a segundo plano?
No, más bien se podría decir que ha ocurrido al contrario. Para poder ser resilientes y para responder a los retos que implica contar con una infraestructura propia, se necesita desde un primer momento tener en mente la sostenibilidad.
¿Existen ejemplos que unan un punto y otro?
Sí, la Industrial AI Cloud de T-Systems en Múnich es una muestra de como pueden ir de la mano soberanía y sostenibilidad, al aprovechar infraestructuras previas y tener muy presente su huella.

Deja tu comentario sobre "Así impacta la sostenibilidad en la soberanía digital"