La Inteligencia Artificial (IA) se ha colado en nuestras vidas de una forma que muy poca gente vio venir al principio de esta década. Sin embargo, esto no significa que estemos dispuestos a confiar en ella por completo. Una cosa es abrir un chatbot para preguntarle cualquier cosa que antes buscaríamos en Google o para pedirle que nos escriba un correo electrónico, pero otra muy distinta es ver que tu médico le está pasando tu consulta a un asistente virtual o saber que es la IA quien pilota el avión en el que viajas.
Los datos confirman que, efectivamente, uso y confianza no van siempre de la mano. Según una encuesta de la consultora KPMG, si bien el 66 % de las personas usa la IA con regularidad y el 83 % cree que su uso resultará en muchas ventajas, solo el 46 % está dispuesto a confiar en los sistemas de esta tecnología. ¿Cambiaría la percepción sobre el posible uso de la Inteligencia Artificial en la aviación si todos supiéramos que ya se utiliza en lugares como la NASA o SpaceX?
La propia EASA (Agencia Europea de Seguridad Aérea) sabe que los impactos positivos potenciales de la IA en aviación son enormes en muchos de sus ámbitos, desde el de las operaciones de vuelo (predicción de turbulencias, toma de decisiones en situaciones conflictivas) hasta pata la gestión del tráfico aéreo, pasando por tareas de mantenimiento o mejoras para impactar lo mínimo en el medio ambiente. Por esta razón, ya en 2020 publicaron una hoja de ruta para permitir una adopción segura de la IA.
Para que la industria aeroespacial pueda mejorar de verdad gracias a un uso seguro de la IA, es necesaria mucha inversión e investigación. Son necesarias soluciones al alcance de las empresas del sector, tener claros algunos aspectos sobre soberanía, y capacidad de GPU suficiente para soportar el peso de la tecnología. Como ocurre en campos como el de la medicina, la adopción de herramientas de IA puede optimizar procesos y predecir problemas con mucha antelación, pero también tiene una responsabilidad extra: lo que está en juego es la vida de, en este caso, los pasajeros.
La parte de la soberanía y la capacidad de GPU, especialmente importante en ámbitos como el de la fabricación de las aeronaves, podrá solucionarla T-Systems, que para finales de 2026 completará su oferta de soluciones cloud soberanas de Europa con Industrial AI Cloud, que proporcionará recursos GPU NVIDIA de última generación. Estas herramientas permiten al sector aeroespacial entrenar sus propios modelos y objtenet así recursos de IA fiables.
Hacer este tipo de cambios desde cero puede resultar complicado, por lo que es recomendable acompañarse de un partner con experiencia como consultor y conocimiento de causa. En T-Systems tenemos las dos cosas: somos consultores y contamos con nuestra propia fábrica de IA con cerca de 1000 empleados. Confiar en la IA es solo cuestión de hacer las cosas bien para que, dentro de unos años, lo raro nos parezca haber desconfiado de la tecnología en algún momento.

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