Llevamos tantos años ya hablando sobre la importancia de la ciberseguridad que es posible que haya quien piense que es una necesidad y una conversación del pasado, que a estas alturas todas las empresas tendrán esa parte de su negocio arreglada. Y, sin embargo, no hace falta ser experto en tecnología para saber que esto no es así: si bien ya no quedan compañías que no tengan algún tipo de estrategia o solución para protegerse de ciberamenazas, estas evolucionan constantemente.
Unas cifras para los más escépticos: según Astra Security, a finales de este año el coste mundial de la ciberdelincuencia llegará a los 10,5 billones de dólares estadounidenses, una cifra superior a la de 2024 y que no tiene visos de bajar en un futuro próximo. No son pocas las grandes empresas que están pensando en aumentar todavía más la parte de su presupuesto que destinan a la ciberseguridad. Según Gartner, de hecho, se prevé que el gasto en seguridad aumente este 2025 un 15 % con respecto a lo invertido el año pasado.
Ya solo el aumento de los ciberataques justificaría invertir más en esa ciberprotección, pero hay otra realidad que tampoco debemos ignorar: el uso que hacen las empresas de la tecnología es cada vez mayor y más intenso, aprovechando las tecnologías en el cloud (un 94 % de las compañías las usaba en 2024) y los beneficios de la IA generativa. Este uso es imprescindible en 2025, y optar por no hacer esa migración a la nube o mantenerse al margen de la inteligencia artificial solo por no exponerse a nuevas vulnerabilidades significaría, posiblemente, quedar atrás en la carrera con la competencia. Afortunadamente, existen estrategias que se pueden adoptar para que esa inversión en las últimas tecnologías no signifique abrirles la puerta a los ciberdelincuentes, muchísimas soluciones de seguridad que la mayor parte de las compañías ya ha ido implementando, generando a su vez un nuevo problema: una complejidad exagerada.
¿Cómo se podría solucionar esto? Una idea interesante es llevar la seguridad a una plataforma única y consolidada: que incluya funciones automatizadas y notificaciones en tiempo real y que signifique tener un área única de gestión y políticas, por ejemplo. Las ventajas de adoptar una plataforma de seguridad integrada son múltiples: aporta mayor transparencia, reduciendo el número de puntos ciegos; permite una detección más rápida de ciberamenazas; reduce los costes; facilita la automatización y la integración de IA; es escalable y flexible, etc.
En un momento como el actual, en el que estamos viviendo una revolución tecnológica constante, la importancia de, por un lado, no perder el tren de la innovación y, por otro, no convertirnos en un blanco fácil para el cibercrimen, puede suponer un quebradero de cabeza para muchas empresas. Protegernos es fundamental, pero también que esa protección sea lo más eficiente y sencilla posible y no una nueva fuente de problemas. Las plataformas de seguridad integradas, como la de Palo Networks, de la que T-Systems es proveedor, pueden ser la respuesta en este contexto en el que la inversión es ciberseguridad es más necesaria que nunca.

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