La inteligencia artificial se ha convertido en uno de los desarrollos más potentes para la transformación digital. El potencial de la IA es inmenso y el efecto que tendrá en el presente y en el futuro ya no solo de la tecnología, sino también de la sociedad, la economía o las empresas es muy elevado. Al tiempo que se empieza a analizar qué conseguirá, las administraciones públicas comienzan a cuestionarse qué posibles consecuencias negativas podrá tener. Por ello, en los últimos años han aumentado las normativas y las recomendaciones sobre la IA y sus límites.
La Unión Europea es uno de los organismos que ha estado legislando sobre estas cuestiones y ha creado un marco de referencia, aunque se sigue trabajando en ello, para la inteligencia artificial. Sin embargo, para las empresas del sector y los actores implicados en el desarrollo de la IA, no es siempre fácil saber qué está ocurriendo o qué deben hacer (y qué no).
La Comisión Europea ha publicado este verano un Código de buenas prácticas de IA de uso general, que funciona como una guía de recomendaciones sobre los límites que la inteligencia artificial no debe traspasar. Lo han desarrollado algo más de una docena de expertos independientes vinculados a las diferentes facetas que cubre.
Qué cubre el Código
Como explican en ComputerWorld, el código tiene un objetivo claro y es el de «ayudar a las empresas a cumplir con sus obligaciones». El marco que señala esas obligaciones es la ley comunitaria que regula la inteligencia artificial: el Reglamento (UE) 2024/1689, conocido como Reglamento de IA.
«La Ley de IA establece un conjunto claro de normas basadas en el riesgo para los desarrolladores e implementadores de IA en relación con usos específicos de la IA», explica la propia Comisión Europea en su página web. La norma entró en vigor en agosto de 2024, aunque dando dos años de margen para adaptarse a los requisitos normativos (salvo, como explica la propia norma, las cuestiones de alfabetización en IA, que se convirtieron en requisito normativo en febrero de 2025).
El código intenta dar un baremo claro que las empresas pueden seguir y así asegurarse de que están cumpliendo la norma, cubriendo temas como el respeto del copyright, la transparencia o la seguridad. Según recoge la publicación especializada en tecnología, el código influye así un formulario con documentación sobre modelos, que funciona como guía para la transparencia y que las empresas deberían rellenar con cada uno de los modelos IA que creen.
Luego, otro de los puntos se centra en las medidas específicas vinculadas al rastreo de contenidos en internet y el respeto de los derechos de autoría. A eso se suman las medidas específicas para seguridad, como la creación de un marco de seguridad y protección, el análisis de riesgos o el desarrollo de medidas para mitigarlos.
Aunque la Ley de IA es de cumplimiento obligatorio, el Código es algo voluntario. Esto puede suponer un obstáculo para su implementación, porque cumplirlo obliga a cubrir una cantidad elevada de formularios, que se deberán conservar durante una década tras la comercialización del modelo de IA al que estén vinculados.

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