La tecnología no está al margen de lo que ocurre en el mundo: los cambios en la agenda política, las crisis globales y regionales o hasta las noticias de última hora tienen un impacto directo sobre cómo se gestionan las herramientas IT, cómo se invierte en digitalización o qué terrenos se consideran cruciales y destacados en cada momento. Se puede ver a nivel macro, pero también tocando aspectos mucho más concretos. Un ejemplo reciente perfecto es el de la nube soberana, un activo de valor al alza por los ajustes normativos (como las leyes de privacidad) y la creciente preocupación por la soberanía digital.
Por tanto, el contexto geopolítico que está marcando este primer semestre del año podría afectar a las IT de un modo poderoso. Los presupuestos con los que arrancó el año podrían ser ajustados. De hecho, los cálculos de IDC apuntan a que los presupuestos en tecnología globales podrían reorientarse y, en ocasiones, ser recortados. Es difícil estimar de forma exacta qué ocurrirá con los presupuestos, como apuntan los analistas de la consultora a ComputerWorld, porque los efectos totales dependerán de la duración de la inestabilidad en Oriente Próximo. La guerra en Irán será la que defina cuánto y cómo se reorganizan los presupuestos.
Por ello, la consultora trabaja con tres escenarios.
- Un conflicto breve, con una duración de semanas. Aunque la subida de los precios del petróleo impactaría en el gasto IT, los presupuestos globales no se reorganizarían tanto en la foto final.
- Un conflicto de meses. Los precios del petróleo escalarían, lo que llevaría a que subiese también de forma notable el precio de la energía. Esto afectaría de forma clara a los presupuestos TI, porque también subirán los precios tecnológicos.
- Un conflicto prolongado. Se iría a más de tres meses y el coste para el mercado IT sería mucho más elevado.
Los analistas se inclinan por el segundo escenario, puesto que el primero parece cada vez menos probable. Sobre el tercero, como apuntan en el medio tecnológico, no han dado detalles, porque es difícil establecer previsiones para ese escenario.
Qué implica para los presupuestos IT
Más allá de la tendencia, la cuestión fundamental es saber en qué se traducirá esto. IDC habla de recortes electivos y reasignación de presupuestos. Esto es, se seleccionará de forma específica en qué meter la tijera y qué áreas son clave para seguir siendo resilientes. Por ello, es poco probable que se reduzca el gasto en inteligencia artificial, considerada clave, o en ciberseguridad, una disciplina crítica. En este último punto, el contexto global impacta, incluso, aumentando las ciberamenazas y los potenciales costes en seguridad. Bajar la guardia no tiene así mucho sentido.
Esto va en línea con lo que perciben los analistas de T-Systems, que también han palpado el estado del mercado IT ante la crisis en Irán. La tecnología es un factor deflacionario fundamental, por lo que seguir apostando por ella es clave para evitar un efecto negativo en la economía, defienden. El estudio señala que las prioridades siguen siendo la ciberseguridad, la IA y la soberanía digital.
Volviendo a los datos de IDC, la guerra en Irán y la crisis geopolítica global pasarán factura a las IT (en caso de que suceda el segundo escenario) por la subida de los costes de la energía, lo que complicará las cosas para los centros de datos. También subirán los precios de fabricación (por ejemplo, de semiconductores) y los de la cadena de suministro. Algo tan banal como renovar los ordenadores de la compañía puede ser en este nuevo contexto mucho más caro.

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