El contexto macro tiene un impacto notable en qué importa y qué no en la estrategia de tecnología. Los movimientos del mercado modifican prioridades y marcan la agenda. Si hay un término que se ha convertido en clave y fundamental en los últimos meses ese ha sido el de la soberanía tecnológica.
La soberanía tecnológica apuesta por emplear herramientas TI propias, con una trazabilidad clara o con una menor dependencia de las soluciones de terceros países. El contexto geopolítico de los últimos años ha acelerado el interés por alcanzarla, pero el boom de la inteligencia artificial reciente ha impulsado todavía más ese camino. Al tiempo, los debates con los que se ha cerrado este verano a nivel global sobre la IA y sus riesgos han hecho que el tema se haya vuelto mucho más evidente, porque eran justamente las empresas de un país concreto las que marcaban la agenda y las que aspiraban a establecer el ritmo de trabajo.
La cuestión importa por varias razones. Una es el potencial riesgo a que, dependiendo de una IA ajena, esta sea usada como palanca para ejercer presión política o para mantener un dominio en el mercado (algo que, por ejemplo, se vio en los debates sobre el bloqueo que EEUU realizó en verano de la última versión del modelo de Anthropic). La otra es la de plantearse si se debilitan posiciones a medida que la IA va asumiendo más control en más áreas, pero esto se hace sin una IA propia. Esto es, ¿se está debilitando la fortaleza propia cuando son IAs ajenas las que gestionan infraestructuras?
Como apunta un análisis en los blogs de expertos de T-Systems, «la IA se está convirtiendo en una infraestructura central en la economía digital», pero Europa depende «fuertemente» de proveedores no europeos. «Esta dependencia crea riesgos económicos, de seguridad y geopolíticos». Sin embargo, las cosas pueden cambiar. Europa ha iniciado ya una carrera legislativa para modificar el marco de la IA, pero también una de inversión y trabajo.
Movimientos desde Europa
Soofi es una de esas propuestas europeas, un ecosistema open source para crear una IA competitiva. Es la respuesta europea, una que apuesta por la cooperación y la interoperabilidad. «Soberanía no significa aislamiento», señala el análisis. Soofi tiene detrás al ecosistema tecnológico alemán y quiere crear modelos transparentes, independientes y adaptables. Y, sobre todo, quiere ofrecer una herramienta que cumpla por completo con la normativa europea de IA y que lo haga desde un primer momento.
Soofi funciona, así, como el ejemplo de que Europa puede hacer sus propias herramientas, que puede encontrar su posición. Para ello, además, se necesita todo un entramado propio de infraestructura digital, como el que ofrecen compañías europeas como T-Systems, y una respuesta a nivel regulación, inversión y ecosistema empresarial. «La IA definirá la próxima fase de la economía digital. Si Europa quiere mantener su soberanía en este proceso, debe codesarrollar las fundaciones por si misma. No en un momento del futuro, sino ahora mismo», defiende Jörg Bienert, cofundador de la Asociación Federal por la IA, la Bundesverband Künstliche Intelligenz e.V.
FAQs
¿Qué pide la soberanía tecnológica?
La soberanía tecnológica busca emplear herramientas digitales propias y reducir la dependencia de terceros mercados en tecnología.
¿Qué ocurre en Europa con la IA?
En este momento, Europa depende todavía demasiado de desarrollos externos, pero se está cambiando el marco para asegurar una soberanía digital en este terreno. Un ejemplo de ello es Soofi.

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