¿Cómo de malo puede ser seguir utilizando el software de siempre, que a lo mejor ya no es el de siempre sino una actualización de hace unos años? Si funciona bien, si opera en la nube, si forma parte del flujo de trabajo de la compañía, ¿de verdad vale la pena cambiarlo por algo nuevo y diferente y exponerse a toda la curva de aprendizaje? La respuesta es sí.
Los sistemas heredados juegan con un factor muy importante a su favor: son cómodos, el malo conocido. El miedo al cambio es algo muy real y que frena muchas iniciativas que podrían tener un impacto positivo sobre toda la empresa. Según un estudio de McKinsey, de hecho, el 70% de este tipo de iniciativas de cambio fracasan debido a la resistencia por parte de la plantilla. Y, según Forrester, las empresas dedican entre el 70 y el 80 % de su presupuesto IT en el mantenimiento de sistemas heredados. Este aumenta de año en año, especialmente tras la primera década. Es seguir pagando licencias por programas obsoletos, necesitar un personal de asistencia especializado para las plataformas más antiguas, consumir más energía de la necesaria y tener que recurrir con frecuencia a herramientas de seguridad adicionales. Es, al final, invertir en el pasado, en vez de en el futuro.
Pero ¿cómo modernizar la empresa? Una opción es T-Systems @Vantage, un marco impulsado por IA que sustenta la transformación integral, desde la infraestructura hasta las aplicaciones. La solución comienza por el primer paso más lógico, imprescindible en cualquier proceso de cambio: una evaluación completa y muy detallada del entorno TI existente y de las aplicaciones basadas en IA que se utilizan (en caso de que se utilicen algunas). En esta fase, se analiza cómo rinde y qué aporta cada uno de los sistemas, conservando los elementos que todavía funcionan bien (pero optimizándolos). En cuanto a los sistemas redundantes —más comunes de lo que parece— o de escaso valor, los desmantelamos, logrando así un panorama informático más simple.
Otro punto importante de T-Systems @Vantage es que ayuda también a solucionar los problemas técnicos heredados, fruto de haber utilizado soluciones rápidas para abordar cualquier deficiencia. Nuestro modelo se centra en rediseñar las aplicaciones en una arquitectura de microservicios, lo que permite un escalado independiente y ciclos de implantación más rápido. Ese rediseño es clave para eliminar cuellos de botella, aporta una base más sólida para la innovación, preparando a la empresa para el futuro.
Muchas veces, en los procesos de transformación digital se insiste en pasarse a la nube cuanto antes. Si bien se trata de un paso que, tarde o temprano, todas la empresas acabarán dando, es preciso modernizar antes las aplicaciones, algo en lo que insistimos siempre desde T-Systems.
Todo esto tendrá también sus efectos secundarios positivos: la modernización de infraestructura y sistemas mejora y protege las relaciones con los clientes, lo que a su vez se suele traducir en mejores resultados, además de facilitar el cumplimiento de la legislación. Que no te frene el miedo al cambio: no hay mejor inversión que una inversión en el futuro.

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