La inteligencia artificial se ha convertido en una de las piedras centrales de la estrategia TI de las empresas. Las aplicaciones de la IA son múltiples y tocan áreas clave del día a día corporativo. Se apuesta por usarla para mejorar la eficiencia, para automatizar aquellas funciones que liberan tiempo a la plantilla o para lograr una mejor resiliencia. Al tiempo, las propias compañías sienten que deben afinar su estrategia IA, porque quedarse atrás en carrera de la inteligencia artificial implica asumir demasiados riesgos.
Por ello, el mercado registra múltiples movimientos que apuntalan la incorporación de la IA. Se está fichando talento, se está confiando en partners tecnológicos especializados (como T-Systems) que guíen y simplifiquen el proceso de incorporación de estas herramientas o se están realizando inversiones clave en inteligencia artificial. De hecho, las proyecciones hablan de un aumento notable de las inversiones globales.
El gasto total global en inteligencia artificial alcanzará en 2026 los 2,52 billones de dólares, según las últimas estimaciones de Gartner. Esta cifra supone un crecimiento de un 44% interanual, reafirmando la buena salud de esta tecnología. Eso sí, los analistas de Gartner apuntan que durante este año la IA se comercializará más que como un elemento suelto como uno que se integra en el software empresarial que fichan las empresas para su día a día.
Pero ¿cómo se repartirá la inversión en IA?
El reparto de la tarta de la inversión en IA
El punto que acumulará la mayor parte del gasto será la propia infraestructura de inteligencia artificial. Es un dato que tiene bastante lógica, puesto que la IA requiere un soporte sólido en centros de datos y otros elementos para poder operar con éxito. Además, a medida que se espera más de ella y se buscan resultados más optimizados, las necesidades de infraestructura TI también van en aumento.
Según los cálculos de Gartner, en 2026 se destinarán 1.366.360 millones de dólares a nivel global en infraestructura. La cifra supera a los 964.960 del año previo y se queda por detrás de los 1.478.212 estimados para 2027. La firma de análisis apunta que los servidores optimizados para la IA se llevarán el 17% de todo el gasto total que se realizará en inteligencia artificial.
Las siguientes partidas de gasto más notables serán los servicios IA (588.645) y el software IA (452.458), seguidas en este orden por la ciberseguridad, las plataformas para data science y machine learning, los modelos de inteligencia artificial, las plataformas de desarrollo de aplicaciones y los datos para alimentar la IA.
Estas cantidades perfilan no solo las líneas globales de gasto, sino que también dan pistas de los puntos candentes presupuestarios de las compañías a lo largo de estos meses. La infraestructura TI, los servicios y las herramientas de software serán, todavía, las que se lleven la mayor parte del presupuesto que las compañías dedican a dar el salto a la inteligencia artificial.
Aun así, estos datos solo cuentan una parte de la historia. «La adopción de la IA es moldeada fundamentalmente por la disposición tanto de capital humano como de procesos organizativos, no solo por las inversiones financieras», recuerda John-David Lovelock, vicepresidente analista en la consultora, señalando que las «compañías con mayor madurez experimental» están ahora mismo priorizando líneas con resultados probados y no apuestas especulativas en IA.

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