Una parte importante de las tensiones que debe afrontar una empresa vienen marcadas por los retos de la operativa diaria. La gestión de puntos de venta, el acceso a materias primas, la gestión de personal o la cadena logística requieren atención y solventar toda clase de cuestiones. Los procesos de digitalización han ido ayudando a simplificarlas, al tiempo que han hecho mucho más sencilla la gestión y la resolución de incidencias. Ahora, la inteligencia artificial podría ayudar a solucionar todas estas cuestiones, convirtiéndose en una poderosa aliada para hacer que todo fluya de un modo más eficiente y con un menor impacto en la operativa diaria.
Un ejemplo perfecto para comprenderlo está en la cadena de suministros. Según las estimaciones de Gartner, la IA tendrá un papel decisivo en el futuro en su gestión. De hecho, la consultora calcula que el 60% de las disrupciones de la cadena de suministros no necesitarán, para 2031, la mano humana. La inteligencia artificial se encargará de resolverlas, en una cadena que estará cada vez más automatizada.
Por supuesto, para que esto ocurra en el futuro, las propias compañías deben tomar ya decisiones en el presente y ajustar qué hacen y cómo. La tendencia que ha detectado la consultora es que ya están sentando las bases para abrazar el papel de la IA. Los responsables de cadena de suministros (o chief supply chain officers, CSCO, por sus siglas en inglés) están «abrazando las capacidades de la IA agéntica» o planean hacerlo en los próximos dos años. Tanto es así que la IA se convertirá en el elemento «más influyente para los resultados» en ese período.
Las claves de este salto
Pero ¿qué lleva a que los CSCOs estén asumiendo el potencial de la IA agéntica y apostando por ella? La clave está en, justamente, el tipo de problemas a los que se enfrentan y la necesidad de que las respuestas sean rápidas y reduzcan el impacto negativo en el corto y medio plazo.
Ahora mismo, como recuerda la consultora, los principales incidentes en la cadena de suministros vienen marcados por la tensión geopolítica, las crisis aduaneras o los problemas de gestión. Cuanto más se tarda en responder a los escenarios cambiantes, más se complican las cosas y se aumentan los riesgos a los que se enfrenta la empresa.
Por el contrario, las compañías que ya han abrazado la IA agéntica cuentan con un factor extra que les ayuda a posicionarse mejor. «A medida que las disrupciones complejas y más frecuentes continúan poniendo a prueba la capacidad de respuesta, las organizaciones que pivotan hacia la IA pueden sentirlo y actuar en tiempo real para mejorar la consistencia y la rapidez de sus respuestas», asegura Julia von Massow, directora analista sobre cadena de suministro de Gartner.
Aun así, el salto a la IA no debe tomarse de manera poco reflexiva. Las propias compañías deben comprender varios puntos clave. El primero es que no todo se puede automatizar: Gartner apunta que la capacidad de la IA agéntica actual debe llevar a «restringir la automatización completa a decisiones de bajo riesgo». En las de elevado riesgo, la IA puede ayudar a tomar decisiones, pero dejándolas en manos de los humanos.
Segundo, el despliegue de soluciones debe seguir un roadmap claro. Debe arrancar priorizando inversiones en gobernanza y calidad de datos y continuar siendo conscientes del alcance de lo que se está haciendo y de cómo impactará en los presupuestos. Desarrollar planes de contingencia y protocolos de respuesta ante posibles fallos es igualmente fundamental.

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