En las series médicas, esas que nos llevan desde urgencias hasta los equipos de diagnóstico, pasando por cirugía e incluso atención primaria, vemos —con mayor o menor veracidad— muchas de las tareas a las que se enfrenta diariamente el personal sanitario. Sin embargo, rara vez nos encontramos con escenas en las que algún médico o médica está haciendo una de las cosas que les roban más tiempo: tareas administrativas. De hecho, según un estudio, el 66 % de los médicos españoles cree que se les va demasiado tiempo en papeleo y documentación, y un 59 % admite haber sufrido retrasos en la elaboración de sus notas clínicas.
Esta carga supone atender peor a los pacientes: prestarles menos atención por estar anotándolo todo, retrasos en la hora de la cita por rellenar documentación, malestar al saber que el médico está en consulta, pero no llama a nadie… ¿Cómo se podría mejorar la situación? La transformación digital tiene el potencial de hacerlo, rebajando esa carga administrativa y ayudando a los facultativos a prestar atención a lo que dicen sus pacientes.
Un ejemplo claro de esto es el uso de la inteligencia artificial (IA) para transcribir y resumir las consultas: gracias a esto, el médico o médica puede centrarse en el paciente, en vez de estar continuamente enfrascado en la pantalla del ordenador. Otras tareas en las que puede ayudar esta tecnología es la gestión de agendas del personal sanitario, realizar un resumen previo a la consulta con la información de los pacientes, o proponer tratamientos, pruebas o citas con especialistas según lo que se haya tratado durante el encuentro entre médico y paciente.
Para que esto sea posible, es necesario tener en cuenta numerosos factores: la correcta formación del personal médico, una política de seguridad, privacidad y ética sólida y muy elaborada para proteger la información sensible de la ciudadanía, pruebas y protocolos que garanticen que el margen de error será inferior al humano y, por supuesto, una infraestructura tecnológica robusta. Una base que funcione tan bien y tan fluida que pase siempre desapercibida.
En T-Systems contamos con los AI Foundation Services, un sistema con todas las tecnologías básicas alojado en un cloud soberano operado en la Unión Europea (en Alemania, en concreto). A partir de esta base, se pueden crear microservicios para los diferentes escenarios de aplicación (escucha ambiental, chatbots para pacientes, etc.). Y muy importante: los datos brutos no salen de la red de la clínica; la ejecución de la IA se traslada a la capa segura de T Cloud. Al tratarse de una misma plataforma desde la que se pueden crear esos distintos servicios, se evita uno de los males clásicos de la transformación digital: la fragmentación y dispersión de servicios por plataformas de distintos fabricantes y calidades, con la consecuente creación de silos de datos.
Los avances en materia de sanidad que han protagonizado las últimas décadas son realmente impresionantes, pero a veces quedan opacados por los problemas del día a día de las consultas. Aprovechar la tecnología para resolver estos obstáculos hará que los beneficios de toda esa investigación médica se multipliquen.

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