Todo el mundo se ha encontrado en alguna ocasión criticando la ineficiencia de algún proceso administrativo: desde webs obsoletas hasta la tardanza a la hora de comunicar las resoluciones, pasando por la exigencia de aportar una documentación a la que la Administración pública ya debería tener acceso. Una digitalización que avanza a varias velocidades es sin duda una de las raíces comunes a todas esas situaciones.
La necesidad de modernización de la Administración pública es evidente, pero ¿cómo lograrla sin hacer grandes inversiones? Los últimos avances tecnológicos tienen la respuesta. Como sostiene Wolfram Schnur, Alliance Partner Manager en T-Systems International GmbH, se trata de combinar plataformas low-code, inteligencia artificial y automatización inteligente.
El problema es de sobra conocido: como ocurre también en el sector privado, la Administración se ha ido digitalizando conforme iban apareciendo distintas tecnologías. Lo ha hecho por procesos y por instituciones, de forma que, en 2026, lo que hay es una amalgama de programas, proveedores y sistemas que han ido creando varias velocidades y silos de información. Por eso Hacienda te puede pedir algo que sabe la Seguridad Social: porque la comunicación entre las plataformas y sistemas que utiliza cada una de ellas es complicada.
Gracias a la hiperautomatización, muchos de estos problemas que no hacen más que obstaculizar el funcionamiento fluido de los procesos administrativos se reducen. Además, no existe la oscuridad que subyace detrás de muchas soluciones de IA puras, en las que no se sabe cómo se tomó una decisión o se llegó a una determinada conclusión. Aquí está todo documentado y acreditado, algo por otra parte imprescindible cuando hablamos de instituciones públicas.
¿Existen ya plataformas que permitan esto? Sí. Un ejemplo es Pega, con quien trabaja T-Systems, en cuya plataforma de software trabajan con su concepto Live Data. Aplicado a las administraciones, permite a la autoridad que ha recibido una solicitud por parte de un ciudadano obtener de forma automática y en tiempo real todos los datos que necesita de distintas fuentes. Este proceso, que antes implicaba que desde la institución pública o bien se hiciese la recopilación de forma manual (lidiando con los tiempos y procesos de otros organismos) o bien se pidiese a la persona solicitante que aportase toda esa documentación extra, pasa a ser algo rápido y que permite que todo sea más fluido tanto para los funcionarios como para la ciudadanía.
Por qué es esto importante
El buen funcionamiento de la Administración pública repercute en la calidad de vida de todas las personas implicadas. Además de aligerar la carga de trabajo de funcionarios y funcionarias, acortar listas de espera y acelerar resoluciones, contribuye a que la ciudadanía pueda resolver las cuestiones por las que acudió a la Administración (solicitar una ayuda, pagar un impuesto, etc.) cuanto antes y seguir con su vida.
Aunque la Administración pública española está ya bastante digitalizada y la mayor parte de la ciudadanía hace por vía telemática muchas de sus gestiones (un 73,8 %, según el CIS), existe todavía un importante margen de mejora. Gracias a una hiperautomatización transparente, trazable y segura, parte del lastre burocrático de las administraciones desaparecerá.

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