La computación cuántica es uno de los nuevos términos de moda en la información sobre tecnología y uno de los que empiezan a coger fuerza en congresos y ferias del sector, así como en los análisis de proyecciones a futuro. Su presencia constante tiene una explicación clara: se trata del próximo gran salto que se dará en el mundo de la tecnología, uno para el que las empresas deben prepararse ya mismo.
«La computación cuántica es la próxima gran cosa. Los expertos están seguros de ello», asegura en un análisis el experto de T-Systems Teo Körner, ingeniero de investigación y desarrollo y tecnologías emergentes de la compañía.
Pero ¿de qué hablamos cuando hablamos de computación cuántica? La computación cuántica es una evolución en el mundo de la computación, al emplear las leyes de la física cuántica y conseguir así una mejora sustancial en su capacidad de cálculo y procesado. En lugar de emplear bits, estos sistemas usan cúbits (que no están limitados por la condición de binarios de los bits).
Esto hace que, como explica Körner, no estén tan limitados. Si la computación tradicional debe hacer sus operaciones de forma secuencial, lo que obliga a crear una cola de operaciones una tras otra para poder operar, la cuántica no necesita esperar. «Los cúbits pueden asumir varios estados, tanto su valor puede ser 0 o 1 o, en la llamada superposición, puede superponer estados entre el 0 y el 1», señala el experto. De ese modo, se abre la puerta a nuevos algoritmos, que consigan hacer su trabajo de un modo más largo y más eficiente.
Al tiempo, esta complejidad conecta con un elemento fundamental del mundo en el que vivimos: todo se ha vuelto mucho más complejo e interconectado, lo que hace que las simulaciones a las que debe enfrentarse la computación sean cada vez más complicadas y les cuesten cada vez más a las computadoras tradicionales. Se han creado demasiadas variables posibles, pero no lo serán para la computación cuántica.
El impacto en las empresas
El potencial y valor de este avance no es solo teórico, sino también mucho más práctico. Está llamado a revolucionar la estrategia IT de las empresas y de las organizaciones en un futuro no muy lejano y permitirá llevar todo a un nuevo nivel.
Para las compañías, la computación cuántica abrirá las puertas a unos procesos mucho más rápidos, a una mayor optimización de recursos y de acceso a la información y a una capacidad de tomar decisiones de una manera más rápida y más eficiente. Sus beneficios llegarán a todos los sectores, desde la gestión de fábricas hasta la medicina.
Sin embargo, y a pesar del elevado potencial de la computación cuántica, también es importante saber que existen aún límites y puntos de sombra, como indica en su análisis Körner. Todavía se debe trabajar en la corrección de errores (los ordenadores cuánticos son aún «muy tendentes a los errores»), en cómo se escalará el hardware (esta revolución necesita más capacidad de computación) o en cómo se deben preparar y procesar los datos para que funcionen en este nuevo entorno.
En resumidas cuentas, la revolución cuántica no está todavía completamente afinada, pero pasará en breve. Por eso, es importante que las compañías no esperen para prepararse a ese futuro cercano, sino que empiecen a trabajar en este terreno ya mismo. Para ello, se necesita un partner sólido, que no venda castillos en el aire y que reconozca los límites actuales, pero también el potencial ya existente en la computación cuántica.
Es el caso de T-Systems, que ya ofrece «optimización inspirada en la cuántica» como un primer paso que permite aprovechar ya sus ventajas y prepararse para el momento de la explosión de la computación cuántica.

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