La inteligencia artificial (IA) se ha asentado como una de las piezas claves de la infraestructura TI de las empresas. Permite automatizar procesos, solventar situaciones de una forma más rápida o ayudar a ganar en productividad. Sus beneficios son importantes y elevados y su retorno es, así, considerable. Sin embargo, las compañías no son las únicas que han visto el potencial de esta herramienta. También lo han hecho quienes tienen fines mucho menos legítimos: la industria del cibercrimen ha sabido ver las potenciales ventajas de la IA aplicadas a su ilícito negocio.
Los cibercriminales están empleando la inteligencia artificial para ser más eficientes y más rápidos. Las herramientas IA ya han conseguido acelerar la velocidad de sus ataques a cifras de vértigo. Según el Informe Global de Respuesta a Incidentes 2026 de Unit 42 que recoge Silicon, en un año han cuadriplicado la velocidad de sus ataques. Incluso, se han establecido ventanas récord en sus craqueos. Entre que acceden de forma ilegítima a la infraestructura TI de una compañía y se llevan sus datos, ya solo transcurren 72 minutos (poco más de una hora) en los ataques más rápidos.
No es el único activo que la IA ha generado para el cibercrimen. Los ataques se han vuelto en los últimos tiempos mucho más complejos. En lugar de centrarse en una vía, han escalado para tocar más palos y forzar más posibles puertas de acceso. Un 87% de los ciberataques son multicanal, combinando dos o más puntos de ataque.
Aun así, esto no debería hacer ver a la IA como un simple potenciador de los agujeros de seguridad. De hecho, es todo lo contrario. Como apuntan los analistas de T-Systems, la IA puede mejorar la seguridad corporativa, haciendo a la empresa más resiliente ante el phishing o las vulnerabilidades. La inteligencia artificial también hace que las protecciones de ciberseguridad sean más rápidas. Consigue más dinamismo en la respuesta y libera tiempo a los especialistas en ciberseguridad al descartar falsos positivos (que ahora mismo ocupa el 32% de su jornada laboral).
Vías de acceso y tipos de ataques
Incluso, la IA es una aliada potente ante uno de los agujeros de seguridad más habituales. Volviendo a los datos del estudio que recoge Silicon, la identidad es la llave para el 65% de los accesos iniciales. Los cibercriminales se aprovechan de la ingeniería social para suplantar hábilmente identidades ajenas y acceder a los sistemas. Frente a ello, cabe recordar que la IA es una activa solución antifraude, ya que puede comprobar en tiempo real la realidad o no de lo que ocurre o ser capaz de reconocer patrones.
Aunque la identidad es la principal vía de acceso, no es el único elemento que aprovechan los ciberdelincuentes. También son capaces de explotar los puntos débiles, los fallos que han pasado por alto: en el corazón de 9 de cada 10 brechas se encuentran configuraciones incorrectas y brechas de seguridad.
Por eso, es tan importante mantener los sistemas actualizados, instaurar buenas prácticas y hábitos de ciberseguridad entre la plantilla y contar con partners sólidos en ciberseguridad que aseguren que se cuenta con las últimas soluciones de seguridad del mercado. Realizar auditorías ayuda a encontrar potenciales puntos débiles.

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