Es quizá una de las ideas más extendidas sobre la Administración pública y que, incluso cuando todo funciona bien y de forma fluida, es más difícil desbancar: los servicios públicos son burocracia, un sistema farragoso que se extiende a la gestión electrónica de cualquier trámite. Esa lentitud es, en cierto modo, comprensible: años de transformación digital han hecho que convivan sistemas más antiguos con otros más modernos, plataformas que se siguen utilizando solo porque son las conocidas, silos de información. ¿Cómo solucionarlo? El enfoque low-code, un concepto de T-Systems y Pega, es un camino para acelerar los procesos.
Uno de los grandes frenos a la hora de la rápida gestión de las solicitudes de la ciudadanía a la Administración es que las personas empleadas en el sector público no suelen ser programadoras. Esas solicitudes se tramitan con proveedores de servicios, algo que añade un paso intermedio en muchas ocasiones innecesarios. Low-code parte de una premisa que busca acabar con ese escollo: permite al personal de los servicios públicos usar apps ya prediseñadas para las consultas y procesos más habituales sin tener conocimientos de programación.
Las ventajas de este tipo de plataformas low-code son varias: se acelera la digitalización, se reduce el consumo de recursos innecesarios y se promueve la colaboración interdepartamental. Además, como proceso paralelo, se contribuye a la eliminación gradual de los programas y sistemas más antiguos, esos que más lastran el buen fluir de la actividad administrativa. Y, como resultados más amplios, se produce un desarrollo más rápido, un aumento de la flexibilidad, de la escalabilidad y, muy importante, se garantizan la seguridad y la protección de datos.
Pero ¿cómo funciona? Los sistemas que están ya en uso en Alemania, donde se ha testado el low-code de T-Systems y Pega por primera vez, se basan en módulos prefabricados destinados a resolver cuestiones frecuentes: peticiones de la ciudadanía, procesos de aprobación, integración de datos…
A todo esto se le une una capa muy importante e imprescindible en la actualidad: la de la hiperautomatización, impulsada por el uso de la inteligencia artificial (IA). Gracias a ella, se incrementa la eficiencia general, automatizando procesos complejos. Por ejemplo, los datos necesarios para cada trámite están disponibles en el momento y siempre actualizados, reduciendo así la necesidad de dedicar tiempo a la investigación y recopilación manual de información. Además, la automatización sirve también para detectar errores que en otras ocasiones podrían haber sido pasados por alto.
Por supuesto, nada de esto es factible si no se cuenta también con la infraestructura necesaria para que esta nueva plataforma low-code funcione: una nube sólida y fiable como la de T-Cloud, que cumpla con las exigencias normativas y que, ya sea pública o privada en las propias instalaciones de la compañía, pueda proporcionar esa base que será capaz de sostener y potenciar toda la operación. Al otro lado, la ciudadanía simplemente notará que todo funciona mejor, que es más rápido y más fácil. Y quizá, poco a poco, ese mito sobre la lentitud administrativa vaya desapareciendo.

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