¿Es un pájaro? ¿es un avión? En 2026, hay muchas posibilidades de que, si no es Supermán, ese objeto extraño que vemos entre las nubes sea un dron. Por la situación geopolítica que vive Europa desde hace ya un tiempo, la presencia de ese aparato surcando el cielo será, sobre todo, sospechosa. Es muy posible que no se trate del dispositivo de un aficionado a la fotografía aérea, sino de un dron espía o de uno que busca, simplemente, crear inseguridad. ¿Cómo proteger las infraestructuras críticas o los grandes eventos de esta amenaza? La tecnología puede hacerles frente.
Hay distintos tipos de drones, por lo que las formas de desactivarlos varían. Por ejemplo, para los drones teledirigidos, que son controlados por una persona a través de una señal de radio, el objetivo es interrumpir esa señal. Cuando esto ocurre, el dron vuelve a su origen o aterriza. ¿Cómo se puede conseguir eliminar o interrumpir la señal? A través de un dispositivo inhibidor.
Existen también drones autónomos. Estos no son controlados a distancia por nadie, sino que van haciendo su propio camino utilizando navegación por satélite, cámaras, radar y datos. Para estos, confundir la navegación por satélite suele ser la respuesta, algo que se puede hacer a través de un spoofer, un dispositivo que altera las señales de los satélites en un área alrededor del dron, haciendo que se desvíe de su camino y objetivo.
Para todo esto, sin embargo, antes hay que detectar al dron: podemos oírlo o verlo, pero ya cuando está demasiado cerca (a unos 150 metros y 500 metros respectivamente). A través de la tecnología, la detección es mejor. En T-Systems hemos desarrollado y puesto ya en funcionamiento Drohne@onsite, un sistema de sensores que captan la señal de radio tanto del piloto del dron como del propio dron, permitiendo no solo detectar su presencia sino también, mediante multilateración y diferencia de tiempo de llegada (TDOA), calcular dónde se encuentra el piloto.
¿Dónde ha funcionado ya este sistema? En Alemania, por ejemplo, la Policía lo utilizó durante la Eurocopa 2024. Los sensores detectaron un gran número de drones en la zona de exclusión aérea y fue posible localizar a los pilotos, que fueron detenidos en poco tiempo (ocho minutos de media). Ninguno de los drones detectados, eso sí, tenía fines terroristas. También en Viena se utilizaron los sistemas de T-Systems para buscar drones cercanos a infraestructuras críticas: durante tres meses, se supervisó un área de 583 kilómetros cuadrados y se localizaron 1332 drones. La mayor parte eran drones comerciales, pero también se detectaron casi 200 de fabricación propia. Aunque fueron empresas privadas las que hicieron este encargo a T-Systems, los resultados de la vigilancia fueron presentados ante las autoridades.
No todo lo que sobrevuela nuestras ciudades es una amenaza. De hecho, la mayor parte de los drones que se detectan y localizan son totalmente inofensivos y no tienen ánimo criminal ni terrorista ni espía. Sin embargo, estar preparados para detectar, localizar y desactivar cualquier dispositivo que sí pueda tener otras intenciones es imprescindible en la actualidad.

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