Muchas cosas pasaron en el año 2000. Acabó el siglo XX (al menos desde el punto de vista matemático, para el sentir popular este es muchas veces el primer año del siglo XXI), se pasó con buena nota el primer potencial macrorriesgo tecnológico (el llamado «efecto 2000») y se entró de lleno en la transición hacia el mundo hiperconectado en el que ahora vivimos (en ese mismo año se lanzó al mercado el primer teléfono al que se llamó smartphone, aunque todavía faltaban años para la llegada del iPhone y el boom que le seguiría). Fue también en ese año emblemático cuando nació T-Systems, que cumple este mes su primer cuarto de siglo de historia.
T-Systems nació el 1 de octubre de 2000, fundada por Deutsche Telekom, y se fusionó con debis Systemhaus en 2002. La compañía se convirtió ya desde ese mismo primer momento en el mayor proveedor de servicios informáticos independiente de fabricantes de Alemania. Hoy sigue siendo el primer proveedor alemán y es uno de los más destacados a nivel europeo.
Desde entonces, la compañía ha sabido comprender los retos a los que se enfrentan sus clientes y también qué tendencias están cambiando los patrones del mercado. Ya en 2004 ofrecía la primera oferta europea de cloud, un movimiento pionero. T-Systems es ahora un proveedor multicloud (sus socios son Google, AWS, Microsoft y SAP), fundamental a la hora de acceder a cloud soberanas, y también uno de los players más destacados en la conquista de la inteligencia artificial.
Sus clientes se reparten entre múltiples sectores, porque en estos 25 años ha dado servicios TI a la banca, el retail, la sanidad, la industria manufacturera, la logístico o el sector seguros.
La filosofía de T-Systems
En el nacimiento de las empresas, se crean identidades corporativas y visuales, así como un eslogan que funcione como resumen rápido y eficiente de la filosofía de la compañía. En el caso de T-Systems ese primer eslogan fue: «La convergencia es nuestro negocio».
Desde sus inicios, la empresa quería ofrecer de forma conjunta herramientas TI y telecomunicaciones, respondiendo a las necesidades de sus clientes de una forma amplia y transversal. Esa sigue siendo la filosofía que marca qué se está haciendo ahora mismo, puesto que el paso de los años ha demostrado la importancia crucial de comprender cómo interactúan y cómo se unen estos dos puntos. Las grandes revoluciones del siglo XXI —como el cloud— han llegado de la unión de tecnologías de la información y telecomunicaciones.
Por supuesto, esta filosofía seguirá marcando los pasos que T-Systems dará en el futuro. Un ejemplo muy claro es la apuesta por crear, junto con Nvidia, el primer cloud europeo de IA industrial. Estará en Alemania, contará con 10.000 procesadores de inteligencia artificial y dará servicio a los clientes corporativos europeos de T-Systems a partir de 2026. «De este modo, allanamos el camino para una gigafábrica de IA alemana», asegura Ferri Abolhassan, CEO de T-Systems.
La apertura de esta «fábrica de IA» resulta fundamental para afianzarse en esta 4º revolución industrial en la que ahora mismo nos encontramos. Este es un punto de inflexión, como reflexiona el propio Abolhassan, en el que estamos abriendo la puerta a que la IA asuma cada vez más funcionalidades y más acciones. Las factorías IA permitirán ganar competitividad, pero también —y es ahí donde importa el dónde estén— ganar soberanía y asegurar compliance.
T-Systems en España
En la actualidad, T-Systems cuenta con un equipo de cerca de 26000 personas que trabajan en 26 países, uno de ellos España. España es, junto con Portugal, el área de operaciones de T-Systems Ibérica. La compañía opera en España desde 2001 y su personal supera ya las 3.600 personas, entre las que destacan las más de 1.000 que trabajan en los dos centros de valor que ha abierto en el país y que son epicentros de innovación.

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