En 1556, el filósofo y médico suizo Paracelso publicó una obra titulada Tratado sobre las enfermedades de los mineros, considerado el primer texto sobre salud laboral y cuyos contenidos quedan muy claros leyendo el título. Que en el siglo XVI hubiese gente ya detectando y relacionando determinados problemas de salud con determinadas ocupaciones no es del todo sorprendente, pero quizá sí lo sea más que hasta la Revolución industrial y, sobre todo, hasta el siglo XX, no se empezara a pensar en serio en el tema. Al fin y al cabo, más allá de la simple humanidad, la salud y el bienestar ocupacional revierten de forma positiva en los resultados económicos de cualquier empresa.
En pleno siglo XXI, la salud ocupacional o salud laboral es ya un campo de estudio muy desarrollado y más allá de las revisiones anuales y de las acciones que se inician desde Recursos Humanos, los departamentos de salud y bienestar son cada vez más comunes en las empresas. La Organización Mundial de la Salud (OMS) define la salud ocupacional como el área de salud pública que busca promover y mantener el grado más alto de bienestar físico, mental y social de las personas trabajadoras en todas las ocupaciones. Teniendo en cuenta que gran parte de la población pasa un tercio de su día trabajando, buscar su bienestar en esta faceta de su vida no es ninguna tontería.
Según cifras de WTW, la situación en España es bastante crítica: cuatro de cada diez empleados están enfermos. Y, según la misma empresa, las personas trabajadoras enfermas están entre dos y tres veces menos comprometidas con el trabajo que sus colegas sanas, se ausentan ente 2,5 y 5 veces más y tienen más probabilidades de sufrir burnout.
¿Cómo evitar todo esto y conseguir que nuestra empresa vele por la salud y el bienestar de la plantilla? En T-Systems, a través de Recursos Humanos y el área de Health Safety & Wellbeing, solemos, en primer lugar, hacer encuestas periódicas que nos den una muestra de la situación de los equipos y cruzar los resultados con los datos de bajas laborales y productividad. Esto nos permite identificar áreas en las que puede estar habiendo problemas (carga de trabajo, conciliación) que repercuten en el bienestar de la plantilla. Tras esto, toca poner en marcha planes de acción que buscan resolver esos asuntos.
Además, para no ir simplemente corrigiendo lo que se va detectando, tenemos planes activos que promueven la salud de las personas trabajadoras en tres aspectos clave: bienestar mental, alimentación saludable y actividad física.
Trabajar en un entorno agradable, que es bueno para la salud en vez de una fuente de enfermedades, logra reducir las bajas y aumentar la productividad (ya que trabajar estando enfermo no suele ser muy efectivo), además de mejorar la satisfacción global de las personas empleadas. Paracelso se sentiría muy impresionado si viajase al futuro y viera dónde estamos. Pero seguro que incluso él detectaría algunas áreas en las que todavía hay que trabajar.

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